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Comenzó el juicio al hombre más anciano en ser acusado por crímenes nazis en Alemania: tiene 100 años

El ex guardia de un campo de concentración, identificado como Josef S., está acusado de “complicidad en la muerte” de 3.518 prisioneros

Un hombre de 100 años que trabajó como guardia de un campo de concentración comparece este jueves ante un tribunal alemán y se convirtió en la persona de más edad en ser juzgada en el país por presuntos crímenes nazis.

Josef S., ex cabo primero de la división “Totenkopf” (cabeza de muerto) de las SS, es acusado de “complicidad en la muerte” de 3.518 prisioneros en el campo de concentración de Sachsenhausen, cerca de Berlín, entre 1942 y 1945. Es sospechoso de haber fusilado a prisioneros soviéticos y “de ayuda y complicidad en muertes por gas”.

El acusado tenía 21 años cuando comenzaron los hechos.

Desde que fue abierto, en 1936, hasta su liberación por los soviéticos, el 22 de abril de 1945, por el campo de Sachsenhausen pasaron unos 200.000 prisioneros, principalmente opositores políticos, judíos y homosexuales.

Decenas de miles de ellos murieron de agotamiento debido a los trabajos forzados y a las crueles condiciones de detención.

El juicio se realiza una semana después de la audiencia fallida contra de Irmgard Furchner, de 96 años, una ex secretaria de otro campo de concentración nazi. Su primera audiencia debió aplazarse al 19 de octubre después de que la anciana intentara fugarse y estuviera huida algunas horas, justo el día en que empezaba el juicio.

En los últimos 10 años, Alemania ha juzgado y condenado a cuatro ex miembros de las SS, al extender a los exguardias de los campos y a otros ejecutores de las órdenes nazis la acusación de complicidad por asesinato, para ilustrar así la severidad de su justicia, considerada sin embargo tardía por las víctimas.

En memoria del padre

Josef S. “no está acusado de disparar contra alguien en particular, sino de haber contribuido a estos actos por su trabajo de guardia y de haber estado al tanto de que estos asesinatos ocurrían en los campos”, explicó la portavoz de la fiscalía de Neuruppin, Iris le Claire.

El acusado se expone a un mínimo de tres años de prisión, pero su pena sería simbólica dada su avanzada edad.

En agosto, un médico lo declaró apto para comparecer, con la condición de limitar las 22 audiencias previstas hasta enero a un máximo de dos horas. “Se encuentra bien y no muestra ninguna señal de demencia incipiente. Se puede afirmar que él está mental y espiritualmente muy sano”, afirmó a AFP Thomas Walther, abogado de 11 de las 16 partes civiles en este proceso, incluidos siete sobrevivientes.

Se conoce poco de su vida: tras salir de detención en 1947 tuvo una existencia discreta como cerrajero en Brandeburgo, cerca de Berlín, según el diario Bild.

“Hasta ahora, el acusado ha guardado silencio”, dijo a AFP su abogado Stefan Waterkamp, quien no precisó si se declarará inocente. “Espero que diga: ‘me equivoqué, tengo vergüenza’ y sea condenado”, dijo Antoine Grumbach, de 79 años, representado por Walther.

Este francés tiene previsto asistir a la apertura del proceso en memoria de su padre, miembro de la resistencia y asesinado en marzo de 1944 en Sachsenhausen. “Lo más importante es que se hable de este campo y de los métodos horribles inventados para matar gente”, agregó, mostrando fotos de su padre, Jean Grumbach.

Pasado nazi

“Estos procesos son particularmente importantes para los supervivientes y sus descendientes. Ellos desean que se haga justicia y que los crímenes sean resueltos”, sostuvo Stephanie Bohra, investigadora del museo berlinés Topografía del Terror, dedicado a los crímenes nazis.

“La función principal de este proceso es de memoria”, acotó Guillaume Mouralis, director de investigación del Centro Marc Bloch de Berlín.

“Se trata de confirmar que la Alemania unificada está decidida a llegar hasta el fondo del pasado nazi, en un contexto que, desde inicios de los años 2000, el recuerdo del genocidio de los judíos fue puesto en el centro de la identidad nacional”, sostuvo.

En julio de 2020, un tribunal condenó a dos años de prisión suspendida a un exguardia del campo de Stutthof, Bruno Dey, de 93 años.

Otros ocho casos de exmiembros de la SS son evaluados por diferentes fiscalías alemanas, según la Oficina Central para el Esclarecimiento de los Crímenes del Nacionalsocialismo.


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